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REGÍSTRATE AQUÍEsta política ha logrado ser implementada con éxito en varios países, pero no ha estado exenta de dificultades.
Por: Sebastián Valdenegro
Publicado: Lunes 8 de junio de 2020 a las 04:00 hrs.
La implementacón del denominado Presupuesto Base Cero se ha tomado el análisis de los centros de pensamiento y de los grupos técnicos como la Comisión del Gasto Público.
La nueva metodología, que el Ministerio de Hacienda y la Dirección de Presupuestos (Dipres) buscan aplicar para el erario 2021, implica que los ministerios y servicios deberán entregar a la autoridad fiscal una planificación que considere los recursos mínimos para el correcto funcionamiento de cada repartición, mientras que cualquier incremento adicional deberá ser justificado en base a metas e indicadores de eficiencia.


La propuesta no es nueva, sino que se ha aplicado en varios otros países, en algunos con más dificultades que en otros.
Esa es la base de un análisis elaborado por el Instituto Libertad y Desarrollo (LyD), denominado “Presupuesto Base Cero: una buena herramienta pero con limitaciones”.
En el reporte, el think tank argumenta que la herramienta ha sido aplicada en otros países “con resultados mixtos”, por lo que su mera aplicación “no asegura el éxito”
“Según la evidencia empírica, se requiere del compromiso de los distintos estamentos tanto al interior del Gobierno como en el Congreso”, enfatiza el reporte.
El análisis parte por la situación de Estados Unidos, que a principios de los años 70 aplicó la metodología a los presupuestos generales del estado de Georgia, lo que llevó a que se ahorraran US$ 55 millones “sin que hubiera una disminución significativa en la calidad de los servicios públicos provistos”, explica la economista de LyD, Macarena García.
Debido a su éxito, el gobierno federal analizó su implementación, pero la abandonó por “excesiva burocracia”. Esto, aunque se mantuvo su aplicación en estados como Arkansas, California, Idaho, Illinois, Missouri, Montana, New Jersey, Rhode Island, Tennessee y Texas hasta finales de los 80.
Casi al mismo tiempo que su vecino aplicaba la metodología, Canadá la analizó pero terminó
desechándola debido a la complejidad de su puesta en marcha. “Sin embargo, la estrechez fiscal producto del menor crecimiento de los últimos años ha llevado a plantearlo nuevamente como una herramienta”, señala García.
México fue una experiencia positiva en la materia. Luego del fracaso inicial, durante 2016 volvió a impulsar el erario Base Cero ante los efectos de la caída del precio del petróleo en el presupuesto fiscal.
“Terminó con un resultado exitoso, ya que permitió reducir el número de programas presupuestarios a través de fusiones y eliminaciones, y contener así el crecimiento de ciertos componentes del gasto”, agrega la economista.
Otro caso con saldo a favor fue en Argentina: en 1982 la provincia de Buenos Aires comenzó a aplicar la metodología para mejorar la toma de decisiones para reasignar fondos. Ejemplo de metas cumplidas también se detectan en Reino Unido, Singapur y Nueva Zelanda, dice LyD.
García señala que si bien es una buena idea, el Presupuesto Base Cero estaría dejando fuera del análisis entre el 65% y 70% del gasto público, que engloba a leyes permanentes y, por tanto, es más rígido.
Así, señala que se deben aplicar otras maneras “estructuradas” para evaluar dichos fondos: “La metodología debiera ser similar a la del Presupuesto Base Cero, ya que también pueden requerir modificaciones o ajustes, o simplemente ya no ser necesarios dados los cambios que ha experimentado la sociedad”, asegura.
La iniciativa comenzará a operar en enero de 2027 en las 16 regiones del país. El sistema no contempla recursos adicionales y busca aprovechar los instrumentos públicos existentes.
Uno de los focos del ranking es el segmento corporativo de alta complejidad. En la categoría Corporate and M&A – High End, cinco estudios alcanzaron el Tier 1: Barros & Errázuriz, Carey, Cariola Díez Pérez-Cotapos, Claro & Cía. y Philippi Prietocarrizosa Ferrero DU & Uría (PPU).
Entre los planes del centro que lidera la U. de los Andes, está crear tres spin off con investigadores, solicitar cinco patentes y construir un laboratorio de análisis de microbiota con socios privados.
El holding ligado a la familia Nun selló la adquisición de la marca, en una operación que se extendió por cerca de 10 meses y que marca su primera incursión en este segmento.
En paralelo, la firma concretó un segundo aumento de capital para financiar su participación en la capitalización de CLC, operación que provocó cambios en las participaciones accionarias al interior de su grupo controlador.