Tras cinco años de funcionamiento, el Centro de Medicina Intervencional de Precisión y Terapia Celular Avanzada (Impact), liderado por la Universidad de los Andes -en alianza con otras universidades-, inicia su segunda etapa como centro de investigación de excelencia que opera con financiamiento basal de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) para el período 2026-2031.
El director de Impact, Maroun Khoury, adelantó que para este segundo quinquenio avanzarán hacia un modelo de venture studio para transformar los resultados de sus investigaciones en tecnologías licenciables y en empresas, un esquema en el que el centro participará directamente como cofundador de startups y ampliará su colaboración con el sector privado.
Explicó que Impact conecta la ciencia de laboratorio con la práctica clínica para desarrollar terapias avanzadas y tecnologías que respondan a “necesidades concretas” en salud.
Los investigadores trabajan en varios ámbitos: terapias con células madre mesenquimales -capaces de regenerar tejidos-, vesículas extracelulares y mitocondrias; inmunoterapia celular oncológica; biomarcadores; ingeniería biomédica; e inteligencia artificial (IA) para el diagnóstico temprano de enfermedades mentales y perinatales.
7 patentes concedidas tiene Impact.
Además, Impact gestiona estudios clínicos a través de su Centro de Investigación y Operaciones Clínicas (CRIO). En su primera etapa, coordinó 34 proyectos de investigación clínica, de los cuales 28 siguen activos.
Durante su primer quinquenio presentó 42 solicitudes de patentes nacionales e internacionales. De ellas, siete ya están concedidas.
Otra de sus líneas es el desarrollo de alianzas nacionales e internacionales, principalmente para investigación, colaboración y validación científica e intercambio de muestras y metodologías. Por ejemplo, ya tienen acuerdos con la National University of Singapore (NUS) y, en Francia, con el laboratorio Inserm U1183 y el instituto Immun4Cure.
Además, la organización sin fines de lucro estadounidense Wellcome Leap le otorgó US$ 854.870 de financiamiento para investigación en biomarcadores asociados a la salud femenina.
Khoury destacó, entre los principales hitos, la primera administración en humanos de una terapia basada en exosomas -pequeñas vesículas- para la artrosis de rodilla y la finalización de un ensayo clínico con una terapia celular estandarizada para artrosis y lupus.
Junto a Cells for Cells -socio estratégico que opera como contraparte privada del centro- han impulsado spin offs , entre ellas, Avantiss, enfocada en tecnologías de ingeniería de tejidos -como injertos vasculares “biorreabsorbibles”-, y EVast Bio, para licenciar internacionalmente la plataforma de terapias basada en exosomas ya mencionada.
El modelo
Khoury contó que Impact realizaba la transferencia tecnológica de manera muy incipiente y sin una estructura definida para llevar sus desarrollos al mercado.
“Durante años vimos proyectos de muy buen nivel que se quedaban en la publicación (científica), porque no existía una estructura para llevarlos al mercado. El venture studio es esa estructura”, afirmó.
El director explicó que, con el nuevo modelo, el centro buscará crear empresas junto con los investigadores -de todas las universidades asociadas-, participará como cofundador y aportará desde el inicio equipos de negocios, experiencia regulatoria y capacidades de manufactura.
“Una incubadora te da una oficina y consejos. Una aceleradora te da un programa de unos meses. El venture studio es el cofundador”, comentó.
Explicó que el modelo contempla tres etapas. Primero, un experimento “decisivo” para determinar si la investigación puede convertirse en una solución; luego, su preparación mediante ensayos clínicos, protección de propiedad intelectual y definición del modelo de negocio. Y tercero, la búsqueda de inversionistas y la preparación de los equipos para levantar capital y crear empresas.
Los nuevos focos
Khoury dijo que para 2031, la meta es crear tres spin offs con investigadores, firmar dos acuerdos internacionales de licenciamiento y solicitar cinco patentes internacionales prioritarias.
También buscarán llevar al menos 10 tecnologías a niveles de madurez que permitan validarlas en condiciones cercanas a su uso real.
El director dijo que el objetivo es diversificar las fuentes de ingresos del centro para dejar de depender “en gran medida” de fondos concursables. Por ello, buscará complementar los subsidios públicos con licencias tecnológicas, contratos de codesarrollo, participación accionaria en las empresas que cocreen y servicios especializados.
Khoury contó que ya están sumando nuevos socios y han firmado acuerdos con empresas como Rubisco y Liva Company. Con esta última y la Clínica Universidad de los Andes construirán un laboratorio de análisis de microbiota, que operará como empresa conjunta.
Entre las tecnologías con mayor potencial de desarrollo comercial, Khoury destacó las vesículas extracelulares, “como terapia y como medio para transportar fármacos”, las terapias basadas en mitocondrias y los dispositivos biomédicos.
También trabajan con socios europeos en el desarrollo de un test de laboratorio basado en biomarcadores biológicos e inteligencia artificial para apoyar el diagnóstico de enfermedades de salud mental, como la depresión.