En la capital de España, ministros y autoridades de 22 países, incluido Chile, firmaron la Declaración de Madrid, la que aprueba la Alianza Iberoamericana de Inteligencia Artificial (IA), un marco de cooperación para el desarrollo, la adopción y la gobernanza de la IA.
Con este acuerdo se selló la Primera Reunión Ministerial Iberoamericana de Transformación Digital e IA, la antesala de la 30° Cumbre Iberoamericana que se relizará en esa ciudad el 4 y 5 de noviembre.
Durante la instancia, una delegación del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación (CTCI), encabezada por la ministra Ximena Lincolao, plasmó la posición de Chile: avanzar hacia reglas claras y proporcionales que protejan a las personas y prevengan el mal uso de la IA, sin duplicar exigencias ni imponer barreras a investigadores, startups y empresas.
También planteó crear estándares comunes, homologar certificaciones, establecer marcos legales habilitantes, implementar sandboxes regulatorios -entornos de prueba seguros- entre países y desarrollar capacidades de evaluación de sistemas de IA.
“Los países iberoamericanos compartimos valores, lenguas y una visión sobre la transformación digital. Podemos y debemos trabajar juntos, utilizando nuestras ventajas de manera estratégica, para lograr resultados concretos para nuestros países”, señaló la ministra.
También llamó a generar consensos y aprovechar las oportunidades de la IA “para nuestros países y sus ciudadanos”.
Lincolao destacó la adhesión a la Declaración de Madrid -en línea con otras iniciativas como la Visión de Kyoto y la AI Skills Coalition- para promover estándares comunes que faciliten el acceso de las empresas tecnológicas chilenas a mercados globales.
“Al igual que nosotros, la Declaración reconoce la IA como infraestructura crítica, y coincidimos en que hay que capacitar a las personas de manera urgente”, agregó.
Ejes de la alianza
La alianza se articula en tres ámbitos. El primero es la creación de un Espacio Iberoamericano de Datos e Interoperabilidad, basado en estándares abiertos y arquitecturas federadas, donde cada país controla sus datos.
El segundo contempla el desarrollo conjunto de modelos y sistemas de IA en español, portugués y, progresivamente, en lenguas indígenas. El tercero apunta a la cooperación en computación de alto rendimiento para ampliar el acceso equitativo y gradual a supercómputo. Las capacidades humanas serán transversales.
El documento reconoce el valor de desarrollos previos de modelos de lenguaje, como Latam-GPT (Chile), ALIA (España), Amalia (Portugal) y SoberanIA (Brasil).