Biosimilares: una oportunidad ausente en el presupuesto de salud 2027
FRANCISCO VIDANGOSSY presidente de Fundación Cáncer Vida
La biotecnología ha demostrado ser una herramienta esencial para mejorar la atención de los pacientes y democratizar el acceso a tratamientos eficaces y seguros. En un escenario donde los recursos de salud son limitados y el país enfrenta una innegable estrechez financiera, los medicamentos biosimilares surgen como una solución probada para generar ahorros significativos sin sacrificar la calidad clínica.
Sin embargo, al revisar el proyecto de Ley de Presupuestos 2027 correspondiente al Ministerio de Salud, encontramos una omisión difícil de comprender: la palabra “biosimilar” no aparece en ninguna parte. Ignorar esta herramienta, justo cuando el déficit fiscal nos exige optimizar el gasto y mejorar la gestión pública, es una oportunidad perdida que nuestro sistema de salud no se puede permitir.
A nivel internacional, la incorporación de biosimilares ha generado importantes ahorros que posteriormente se han reinvertido en ampliar la cobertura y el acceso a nuevas terapias para más pacientes.
“Como país seguimos empantanados. En áreas críticas como la oncología, vemos que aún persisten aprensiones que impiden que los biosimilares se consoliden como un pilar del ahorro y de inversión pública. Necesitamos que las autoridades y quienes prescriben estos medicamentos den un paso más allá”.
En Chile, ya contamos con vasta evidencia, experiencia clínica y hospitalaria, además del respaldo de la sociedad civil y la academia. Ante ello, tenemos la esperanza que, de una vez por todas, pasemos de la discusión al plan de acción con soluciones concretas; tenemos la información necesaria para tomar decisiones estratégicas con total trazabilidad.
Pese a este consenso técnico, como país seguimos empantanados. En áreas críticas como la oncología, vemos que aún persisten aprensiones que impiden que los biosimilares se consoliden como un pilar del ahorro y de inversión pública. Necesitamos que las autoridades y quienes prescriben estos medicamentos den un paso más allá.
Estamos aún a tiempo de corregir el rumbo en los días que restan de discusión legislativa. Incorporar el concepto de biosimilaridad en el presupuesto de salud 2027 no es solo una estrategia de eficiencia económica frente a la crisis, sino un imperativo ético.
Solo aunando la colaboración de todos los sectores lograremos garantizar la sostenibilidad del sistema y asegurar que los tratamientos lleguen oportunamente a quienes más los necesitan.