Un verdadero terremoto sacude este lunes a los mercados financieros de Brasil. La sorpresiva reelección de Luiz Inácio Lula da Silva esta desatando una ola de ventas en la bolsa de São Paulo (Bovespa), que llegó a desplomarse cerca de 17% en la apertura respecto del cierre del viernes, hasta los 170.315 puntos, según los datos de Bloomberg.
El desplome -que fue precedido por 30 minutos de suspensión de las negociaciones de activos al contado, renta fija privada y opciones con acciones como activos subyacentes- ocurrió luego de que buena parte de los inversionistas apostara por una victoria del senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, en las elecciones presidenciales de este domingo 25 de octubre.
Sin embargo, Lula consiguió imponerse con el 51,79% de los votos, frente al 48,21% de su contrincante, frustrando las expectativas de un cambio de gobierno que habían impulsado a los activos brasileños durante las últimas semanas.
AL momento de esta nota, entre las acciones más golpeadas destacan B3, que se desploma 47,91%, Banco do Brasil, con una caída de 31,23%, e Itaú, cuyos títulos retroceden 17%.
A juicio del jefe de estudios de XTB, Ignacio Mieres, “el resultado obligó a los inversionistas a ajustar rápidamente sus posiciones y expectativas, considerando que los activos brasileños habían incorporado en sus precios gran parte del optimismo asociado a un eventual cambio de gobierno y una política fiscal más restrictiva”.
La reacción fue tan abrupta que la bolsa brasileña B3 activó el denominado circuit breaker, un mecanismo de emergencia que suspende temporalmente las negociaciones cuando el Ibovespa cae 10% respecto del cierre anterior. Esto retrasó la apertura del mercado hasta cerca de las 11:00 horas, casi una hora después de su horario habitual.
Primeras señales
Las primeras señales apuntaban a un fuerte desplome: un ETF que sigue a las acciones brasileñas en Nueva York se hundía 27% en las operaciones previas a la apertura, después de que otro ETF cayera 15% en Japón, su peor jornada desde 2008. Un contrato de derivados de divisas en la bolsa CME mostraba al real en 5,55 por dólar. Aunque no es un indicador directo de su cotización, el movimiento implica una caída de más de 10% del real respecto del cierre del viernes.
La corredora Monte Bravo había estimado que el índice bursátil de referencia Ibovespa podría caer 11% en la primera hora de operaciones si Lula ganaba. En una encuesta de Citigroup Inc. a 73 inversionistas publicada el viernes, la mayoría esperaba que ese resultado hiciera caer la moneda al menos 5%, mientras que las tasas de los swaps subirían más de 1 punto porcentual a medida que los operadores deshagan las apuestas por recortes de tasas de interés que habían acumulado después de que Bolsonaro superara a Lula en la primera vuelta a principios de este mes.
“Va a ser un día difícil. El mercado va a recalibrarlo todo”, dijo Bruno Funchal, CEO de Bradesco Asset Management, que administra 1,1 billones de reales (US$221.000 millones) en activos. “Tomó a todos por sorpresa. Todos están tratando de entender qué pasó”.
Lula, a quien los mercados consideran poco propenso a impulsar la austeridad fiscal que Brasil necesita para reducir las tasas de interés, obtuvo 51,8% de los votos en la segunda vuelta. Bolsonaro consiguió 48,2%, según el tribunal electoral de Brasil, con casi todos los votos escrutados.
Los inversionistas se habían posicionado en gran medida para una victoria de Bolsonaro después de que su inesperada ventaja en la primera vuelta a principios de este mes desatara un fuerte rally y atrajera miles de millones de dólares en flujos extranjeros, ante las expectativas de un muy demandado ajuste fiscal que permitiría reducir las tasas de interés. Firmas como UBS Global Wealth Management, Morgan Stanley, JPMorgan Chase & Co. y Citigroup Inc. se apresuraron a emitir recomendaciones alcistas sobre los activos brasileños.
A medida que las encuestas seguían apuntando a una segunda vuelta estrecha y Lula anunciaba una serie de medidas populares entre los votantes, muchos inversionistas comenzaron a aumentar sus coberturas para proteger sus carteras. Sin embargo, una victoria de Bolsonaro seguía siendo considerada en gran medida el escenario base.
“Los mercados no estaban posicionados para esto. Lo que estamos viendo en Tokio es el desarme de la apuesta electoral: el rally posterior a la primera vuelta se está revirtiendo casi de golpe”, dijo Anna Wu, estratega de inversiones y fundadora de Floodlines Research. “En mi opinión, es más que una reacción instintiva, ya que el mercado local enfrenta ahora un riesgo real de debilidad de la deuda pública y de la moneda”.
Los mercados de derivados del país —algunos de los activos más líquidos de Latinoamérica— no tienen circuit breakers, pero están sujetos a límites de negociación que restringen los movimientos de precios. En el caso de las tasas de swaps, existe una banda de negociación de 90 puntos básicos en cualquier dirección, mientras que los futuros de divisas pueden moverse hasta 6% al alza o a la baja. En ambos casos, una vez alcanzado ese límite, las operaciones prácticamente se detienen y la bolsa debe autorizar una banda más amplia.
La última vez que las acciones brasileñas activaron un circuit breaker fue a principios de 2020, cuando la pandemia sacudía los mercados mundiales.
Problemas fiscales
Desde que regresó al poder en enero de 2023, Lula, un político de izquierda de 80 años, ha buscado mejorar la vida de los trabajadores brasileños mediante el impulso al consumo y la profundización de una expansión del crédito que despegó durante la pandemia. Sin embargo, ha hecho poco para abordar los crecientes déficits del país, que, según los inversionistas, explican por qué Brasil tiene algunas de las tasas de interés reales más altas del mundo.
Los problemas fiscales de Brasil son profundos y la presión ya se hace sentir en toda la economía. La morosidad de los hogares está en un récord, millones de empresas están atrasadas en sus pagos y los agricultores están incumpliendo sus obligaciones a un ritmo sin precedentes. El propio gobierno tiene poco margen de maniobra, con una deuda pública superior a 80% del PIB y un presupuesto en gran medida comprometido por gastos obligatorios.
Las dudas sobre el compromiso de Lula para contener el déficit fiscal llegaron a un punto crítico a fines de 2024. Una ola de ventas llevó al real a un mínimo histórico y golpeó desde las acciones hasta la deuda en moneda local y los bonos en dólares.
Aun así, los mercados brasileños han seguido una trayectoria volátil, pero finalmente positiva, durante su tercer mandato. Las altas tasas, aunque restrictivas para la economía, hacen que la moneda resulte atractiva para las operaciones de carry trade en medio de un dólar más débil y de un alejamiento de los mercados de EE.UU. que ha contribuido a impulsar de manera más general a los mercados emergentes.
Recalibración
Por ahora, los inversionistas se preparan para lo que Homin Lee, estratega de Lombard Odier en Singapur, calificó como una reversión “inevitable” del rally asociado a Bolsonaro.
El estratega de Wells Fargo Alvaro Vivanco escribió antes de la segunda vuelta del domingo que, ante una victoria sorpresiva de Lula, esperaba que la moneda se debilitara hasta 5,30 por dólar cuando los mercados reabrieran el lunes. Guilherme Abbud, CEO de Persevera Asset Management, dijo que la moneda podría depreciarse 7% y que un circuit breaker en el mercado bursátil es “posible”.
“Podría ser algo peor porque los movimientos a la baja tienden a involucrar más pánico y órdenes de stop-loss impulsadas por las emociones”, dijo Abbud. “Al menos inicialmente, desaparecería la perspectiva de un cambio importante en la política económica. Lula podría eventualmente adoptar un enfoque más cauteloso respecto del gasto, pero es poco probable que el mercado le conceda el beneficio de la duda”.
Con una victoria de Lula, “se espera que todos den un paso atrás”, dijo Cathy Hepworth, quien dirige el equipo de deuda de mercados emergentes de PGIM, una gestora con US$1,5 billones en activos.
“Va a ser una recalibración mucho más significativa, quizá durante algún tiempo, dado cuánto han repuntado las tasas”, dijo antes de la votación. “Pero sigue siendo Brasil, y Lula es un animal político, por lo que las cosas finalmente se estabilizarán”.