Las solicitudes de liquidación voluntaria que las empresas operadoras del sistema Red en Santiago, Alfa y Omega, propiedad del grupo argentino Metropol, presentaron a la justicia a fines de octubre instalaron tensión en los terminales de buses.
El viernes pasado, particularmente en el terminal Condell (en Renca), trabajadores se manifestaron frente a la incertidumbre que se abrió respecto de la situación financiera de ambas empresas y el pago de sus remuneraciones de octubre. Este domingo, en tanto, se sumaron trabajadores del Terminal Juanita en Puente Alto.
El reclamo llegó hasta las dependencias del Directorio de Transporte Público Metropolitano (DTPM) que el mismo viernes emitió un comunicado afirmando que ese día gestionó el pago de dichos montos, prometiendo que estos se materializarían “a más tardar” este lunes 2 de noviembre. Consultada, la autoridad confirmó a DF que estos ya fueron desembolsados.
“El retraso es debido a que el gerente general, Jorge Alberto Fantin Corujeira, no habría accedido a dar cumplimiento a la instrucción del administrador provisional (Fernando Saka) para pagar los sueldos y tampoco habría dado curso a las autorizaciones emanadas por el veedor concursal a cargo de la reorganización judicial”, explicó el DTPM.
Hasta ahora, tras adjudicarse dos respectivas unidades de sistema en la primera licitación de uso de vías del sistema metropolitano bajo el nombre Red Movilidad en 2021, Grupo Metropol tiene a su cargo un 10,3% de la flota total del sistema; es decir, 741 buses que circulan por las comunas de Huechuraba, Renca, Puente Alto y San Bernardo.
Pero mientras no se resuelvan sus solicitudes de liquidación, el DTPM explicó que “los contratos continúan plenamente vigentes”, lo que significa que “les sigue asistiendo la responsabilidad de la prestación de los servicios y de cumplir con las obligaciones laborales frente a sus trabajadores. En caso de incumplimientos se aplicarán todas las acciones contempladas en los contratos”.
De cara a los usuarios, para no afectar su movilidad, el DTPM transparentó disponer de un plan de refuerzo con el resto de los operadores del sistema. “En la medida en que se recuperen los buses en mal estado asignados a Metropol, se irán reduciendo los recorridos de apoyo”, señaló.
Consultada Metropol, señaló que desde la designación del administrador provisional, el 29 de octubre, "las facultades para asegurar la continuidad de los servicios, incluidas las propias del giro ordinario de las concesionarias", le corresponden a él.
En ese contexto, "y compartiendo plenamente la prioridad del pago oportuno a los trabajadores", añadió, "la empresa le respondió por escrito esa misma tarde: dejó los fondos disponibles en las cuentas de ambas sociedades a su disposición, se ofreció a colaborar en el registro de su firma en las instituciones bancarias y puso a su servicio las nóminas, los saldos y toda la información necesaria para que pudiera efectuar los pagos sin demora".
La duda sobre qué pasará en el largo plazo de decretarse la liquidación es quién tomará los recorridos de ambas empresas. Inicialmente, antes de pedir su liquidación, el plan de ambas era que Alfa cediera su concesión de la US1 a un tercero, mientras que Omega seguiría operando para pagar las deudas de Alfa con los ingresos de su propio contrato.
¿Qué pasó? Según un escrito presentado por Alfa ante el 10° Juzgado Civil de Santiago, en septiembre “se avanzó en una propuesta de cesión del contrato de concesión correspondiente a la Unidad de Servicios N.o 1 a favor de VOY SANTIAGO 14 S.A., u otro operador que pudiera resultar aceptado por la autoridad competente”.
Sin embargo, “la DTPM no autorizó en los tiempos necesarios la cesión solicitada, por lo que no fue posible concretar la alternativa de salida ordenada propuesta por la sociedad”, precisó Alfa.