Hace exactamente un año, cuando llevaban unos siete minutos de conversación, Jorge González le lanzó una broma a Jamie Dimon, CEO y presidente de JPMorgan, el banco más grande de Estados Unidos. “La institución que tengo el privilegio de liderar es de US$ 30 mil millones, con presencia en uno o dos estados y 1.300 empleados”, le dijo. “Tú lideras una de US$ 4,5 billones, en 60 países y con 300 mil trabajadores. Somos casi iguales. Es prácticamente una cancha pareja”.
Era 6 de noviembre y el evento era el America Business Forum. Un día antes, en ese mismo escenario, Donald Trump había dado un discurso; después pasaron Jeff Bezos, Javier Milei y Rafael Nadal. Y entremedio de tanto VIP, Jorge González fue el elegido para entrevistar a Dimon en el Kaseya Center, el estadio de los Miami Heat.
Y ahí, justo después de comparar los dos bancos -City National Bank con JPMorgan-, González -61 años, casado, dos hijos- remató: “En 120 años, más o menos, voy a estar de ese lado de la sala”.
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Jorge González es el CEO y vice chairman del directorio de City National Bank of Florida (CNB), el banco que Bci tiene en Estados Unidos. Lo lidera desde hace 17 años, cuando tenía menos de US$ 3 mil millones en activos y pertenecía a otros dueños. Hoy tiene más de US$ 29 mil millones y este año -si todo sale como se espera- aportará cerca de un tercio de las utilidades de la institución financiera de los Yarur.
A comienzos de año, además, Bci anunció una reorganización que bautizaron proyecto Moon. Con ella nació Bci Group, una matriz que controlará por separado a Bci y a City National. ¿Por qué hacerlo? Porque, producto del alto crecimiento de CNB, Bci podía toparse con la Ley General de Bancos, que sólo le permite invertir hasta 40% de su patrimonio efectivo en un mismo país extranjero. Y cuando la reorganización esté lista, el grupo tendrá cancha libre para crecer en EEUU.
Tan relevante es hoy CNB que el martes 27 de octubre se hizo el primer Investor Day de City National en suelo nacional. Ahí, en las oficinas de Bci, se reunieron inversionistas locales y extranjeros, analistas, clasificadoras de riesgo y ejecutivos del grupo, encabezados por el gerente general de Bci, Eugenio von Chrismar. Para la ocasión, Jorge González visitó Santiago junto a José Marina y Nicolás Young, su gerente de finanzas y su jefe de riesgo de crédito.
Los Yarur Arrasate conocen bien a González. Ignacio lideró la transformación digital de City National y hoy es director de la filial norteamericana. Su hermano Diego, que preside Empresas Juan Yarur, también está en esa mesa. Además, fue gerente de la división de Desarrollo Corporativo e Internacional de Bci, desde donde participó de la expansión en EEUU, incluidas las compras de TotalBank y Executive National Bank.
En el Investor Day se explicó el crecimiento de la filial norteamericana de Bci, que en una década más que quintuplicó su utilidad. Entre enero y septiembre de este año ganó US$ 278 millones, casi 47% más que en el mismo período de 2025. Además, González admitió que tienen un exceso de capital. Y ahora, como adelantaron sus ejecutivos, el banco tiene hartas ganas de crecer, sobre todo fuera de Miami.
El responsable de todo eso es González. Una voz del grupo cuenta que Bci controla de cerca los riesgos y la asignación de capital de CNB, pero le da libertad para hacer el negocio. “La ejecución es de Jorge”, dice, y lo describe como exigente, cercano y perfeccionista.
Eso sí, distintas fuentes recalcan que los buenos resultados de CNB son fruto de un esfuerzo en conjunto, sobre todo de una estrategia comandada directamente desde Santiago. De hecho, todos los lunes González se reúne con Von Chrismar, quien también preside el directorio de City National. Cada mes, los directores chilenos viajan a Miami para sesionar, y unas cinco veces al año es el norteamericano quien viene a Santiago, a reuniones de planificación y a exponer ante el directorio de Bci.
Jai alai
Cuando era niño, Jorge González escuchaba a su mamá hablar de City National Bank en su casa en el barrio de Little Havana. Ella era cubana -escapó como tantos otros antes de la revolución de Fidel- y trabajó más de 20 años en operaciones de crédito de ese banco. Su padre, también de ese país, fue durante 20 años jugador profesional de jai alai, una variante de la pelota vasca, y después entró a PepsiCo.
A pesar de la cercanía familiar, trabajar en la banca no estaba en los planes de González. Él quería ser abogado. Y como en EEUU Derecho es un posgrado, primero entró a finanzas y negocios internacionales en la Universidad Internacional de Florida. En tercer año, un profesor lo convenció de hacer una práctica en un banco alemán en Brickell, el barrio financiero de Miami.
Al egresar, en 1988, entró al programa de formación de ejecutivos de Southeast Bank, entonces el mayor banco de Miami, con la idea de quedarse 18 meses y después estudiar Derecho. Pero nunca más salió del rubro: salvo un paréntesis de tres años en un fondo de inversión en Texas, hizo toda su carrera en una misma institución que fue cambiando de nombre. Southeast quebró en 1991 y lo absorbió First Union, que 10 años después se fusionó con Wachovia, y al que en 2008 compró Wells Fargo.
Y justo al año siguiente, en enero de 2009, cansado de los bancos gigantes, decidió fichar en el banco donde había trabajado su mamá.
Taiwán
En octubre recién pasado, City National vendió en US$ 39 millones el edificio de cuatro pisos que tenía en Coral Gables. Lo compró Baptist Health, una de las mayores redes de hospitales del sur de Florida. ¿Por qué? CNB se cambió a una cuadra de ahí, a la torre donde Bacardi tuvo sus oficinas centrales en EEUU y que es -según distintos medios locales- de Pontegadea, sociedad de inversiones de Amancio Ortega, el fundador de Zara. Ahí trabajan cerca de 800 colaboradores de la firma.
En julio, además, CNB estrenó oficinas regionales en Tampa, uno de los focos de crecimiento en Florida. En el último año el equipo ya se triplicó en dicha ciudad y seguirá creciendo antes de diciembre. Aun así, en depósitos sigue siendo el banco número 24 de Tampa, con 0,4% del mercado.
Y ahí justamente está el plan a cinco años de González y Bci. Se llama Project WIN, empezó el año pasado e internamente lo describen como el más importante en la historia de CNB. Entre otras cosas, WIN busca ganar terreno en Florida, que por sí solo es el cuarto estado con mayor PIB en EEUU y, si fuera un país, sería la economía número 15 del mundo.
Para eso, CNB busca sumar a más de 300 personas a 2030. Y el foco de expansión está en Broward, Palm Beach, Orlando y Tampa, cuatro zonas que juntas tienen una economía del tamaño de la de Taiwán y donde todavía el banco de los Yarur es un actor chico. En Miami-Dade, en cambio, es el tercer banco, detrás de Bank of America y JPMorgan. Por eso, dicen entendidos, los Yarur están interesados en acelerar su expansión en Florida.
Porque si logran consolidarse allá, dice un banquero local, “Chile les quedará muy chico”.