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Publicado: Lunes 26 de agosto de 2024 a las 11:37 hrs.
Hernán Orellana H, director de Empresas
Hace algunas semanas, un apagón computacional sin precedentes afectó a más de 8,5 millones de equipos con sistema operativo Windows debido a un error de Crowdstrike. Las famosas pantallas azules aparecieron en hospitales, aeropuertos, servicios públicos y centros de atención al cliente, causando grandes retrasos y pérdidas económicas. Aunque el archivo dañado fue detectado y corregido en una hora con una actualización, esta requería instalación manual, lo que podría demorar semanas según la capacidad de las organizaciones para intervenir físicamente los equipos. Además, los servicios de nube Azure experimentaron interrupciones intermitentes el día anterior, provocando "apagones informáticos" en ciertas áreas geográficas.
Estos incidentes nos invitan a reflexionar sobre la fragilidad informática y la necesidad de que las organizaciones tengan planes de acción y medidas de mitigación actualizados para garantizar la continuidad operacional de sus servicios, especialmente en infraestructuras críticas.
Algunos aprendizajes.
En primer lugar Priorizar la continuidad operacional: Trabajar en la resiliencia operacional para recuperar la operación rápidamente y minimizar el impacto en los clientes, estableciendo sistemas redundantes y planes de respuesta a situaciones imprevistas.
En segundo término, implementar protocolos rigurosos: Evitar la diseminación de actualizaciones defectuosas mediante pruebas en ambientes aislados antes de su implementación.
En tercer lugar, revisar responsabilidades contractuales y mitigadores de riesgos: Asegurar que los contratos con proveedores de servicios críticos contemplen las responsabilidades en caso de fallas y los mitigadores de riesgos en situaciones catastróficas.
Incorporar estos aprendizajes es crucial para la resiliencia operacional. Al hacerlo, el sistema interconectado global será más seguro y confiable, respondiendo a la confianza que el mundo ha depositado en él.
Uno de los focos del ranking es el segmento corporativo de alta complejidad. En la categoría Corporate and M&A – High End, cinco estudios alcanzaron el Tier 1: Barros & Errázuriz, Carey, Cariola Díez Pérez-Cotapos, Claro & Cía. y Philippi Prietocarrizosa Ferrero DU & Uría (PPU).
La iniciativa habilita a Corfo para aportar capital en fondos de fondos y directamente en vehículos de capital de riesgo, con un tope de US$ 25 millones para su primer año de operación.
La Superintendencia de Salud de ese país recomendó no aprobar el cambio de propiedad de Aliansalud EPS, uno de los activos considerados en el acuerdo. El fondo espera una respuesta inminente a su apelación.
Los trabajos, financiados por la Subdere, debieron finalizar en febrero; sin embargo y tras cuatro prórroga, no cumplieron con los plazos. Hoy la constructora Tromen enfrenta multas por este proyecto que superan los $ 41 millones.