“No podemos mostrar el saldo. Intenta más tarde”. Ese fue el único mensaje que recibió Deisy Asva, una estudiante de enfermería de 20 años, cuando el martes por la mañana intentó acceder a los ahorros de toda su vida en Ueno Bank, una entidad que atiende a uno de cada tres paraguayos.
Poco después de las 3 de la madrugada del martes, mientras la mayor parte del país dormía, el Banco Central de Paraguay anunció el cierre del banco debido a una crisis de solvencia. La Fiscalía abrió después una investigación y dictó órdenes de detención contra al menos ocho personas vinculadas a Ueno, entre ellas Miguel Vázquez, presidente del Grupo Vázquez, su accionista mayoritario.
El Presidente Santiago Peña invirtió en la sociedad matriz de Ueno, pero vendió su participación en marzo de 2025.
Los reguladores insistieron en que se trata de un caso aislado y que los depósitos de hasta 228 millones de guaraníes (US$ 37.400) están garantizados. El Banco Central dispone de 15 días para devolverlos. Pero eso ofrece poco consuelo a clientes como Asva, que ahora tienen dificultades para pagar desde el alquiler y las compras hasta los pasajes de autobús porque sus depósitos están congelados.
En Asunción, la capital, los clientes se congregaron frente a las sucursales cerradas en busca de respuestas. Cientos de personas se agolparon frente a una sucursal de Ueno en Ciudad del Este, mientras las redes sociales se inundaron de quejas de clientes que no podían acceder a su dinero. La Policía Nacional activó el estado de máxima alerta de seguridad y desplegó agentes en sucursales bancarias de todo el país.
Para Asva, que vive en San Lorenzo, a las afueras de Asunción, el cierre la dejó temporalmente sin acceso a la cuenta que usaba a diario para recargar su tarjeta de transporte, comprar alimentos en la universidad y cubrir otros gastos. Además, el sábado vence el pago de sus cuotas universitarias.
“Con tanta tecnología disponible hoy en día, ¿cómo puede ser que esto tarde 15 días?”, dijo. “Voy a tener que pedirle plata prestada a mi familia”.
La magnitud de la interrupción refleja hasta qué punto Ueno se volvió parte de las finanzas cotidianas de los paraguayos. El banco informó en junio que tenía más de 2,9 millones de clientes —en un país con una población de aproximadamente 6,1 millones de personas— y que procesaba más de 3 millones de transacciones al día. Más de 32.000 jubilados lo utilizaban para cobrar sus pensiones del IPS, el organismo de seguridad social de Paraguay.
Promociones hasta horas antes del cierre
Apenas unas horas antes del anuncio del Banco Central, Ueno todavía animaba a sus clientes a depositar más dinero en el banco.
A última hora del lunes, la contadora Rocío Zárate depositó un millón de guaraníes en su cuenta de Ueno, atraída por una de las promociones que contribuyeron a impulsar la rápida expansión de la entidad. A los clientes que depositaran dinero nuevo en el banco y lo mantuvieran allí hasta el 7 de noviembre se les ofrecía un reembolso del 50% en una compra con tarjeta de crédito.
Unas horas más tarde, el Banco Central de Paraguay anunció que sometía a Ueno a un proceso de resolución tras determinar que su ratio de solvencia había caído por debajo del mínimo exigido del 50%, después de realizar ajustes en sus estados financieros.
“Me estaba preparando para salir a trabajar cuando mi tío me preguntó: ‘¿Tenés plata en Ueno? Porque intervinieron el banco’”, contó Zárate, de 36 años, que ya tenía otros 2 millones de guaraníes en la entidad. “Fue muy impactante. Me tomó completamente por sorpresa”.
La tensión llegó al límite en Ñemby, a las afueras de la capital, donde un cliente de 45 años rompió una puerta de vidrio en una sucursal de Ueno tras acudir en busca de información sobre sus ahorros, según el periódico local Última Hora. Se cortó una pierna y fue trasladado para recibir atención médica antes de que la Fiscalía lo citara a declarar por el incidente.
El cierre de Ueno también afecta a las empresas que llegaron a depender de este banco digital. La asociación de importadores y minoristas de Paraguay advirtió sobre una “semiparálisis” del comercio y señaló que dos tercios de las transacciones electrónicas en las grandes tiendas minoristas se realizaban a través de cuentas de Ueno.
María Elena González, una administradora de empresas de 41 años y directora de una consultora, utilizaba Ueno para recibir los pagos del alquiler de un departamento que posee junto con su marido. En cuanto se enteró de la noticia el martes por la mañana, le pidió a su marido que se asegurara de que sus inquilinos dejaran de depositar dinero en la cuenta.
“Me sorprendió mucho”, dijo González. Su mayor preocupación es la jubilación. Lleva 18 años cotizando al sistema de pensiones IPS, que tiene unos US$ 300 millones depositados en Ueno. Con otra década de cotizaciones por delante, le preocupa que el fondo no tenga suficiente dinero cuando se jubile.
“No sé cómo va a estar este fondo dentro de 10 años”, afirmó.
El Banco Central intentó contener el pánico al calificar los problemas de Ueno como un caso aislado y afirmar que el sistema financiero paraguayo en su conjunto sigue siendo sólido. Según las autoridades, alrededor del 97% de los depositantes de Ueno tienen saldos cubiertos por el sistema de garantía de depósitos respaldado por el Gobierno.
Pero incluso los clientes que esperan recuperar todo su dinero enfrentan un problema inmediato: cómo pasar los días o las semanas hasta que puedan disponer de él.
En el caso de Zárate, la confianza que tenía en Ueno ya desapareció. “En cuanto me devuelvan mi dinero”, dijo, “lo voy a trasladar inmediatamente a un banco en el que confíe”.
La crisis alcanza al Banco Central y al gobierno
En medio del escándalo, el Presidente Santiago Peña nombró el miércoles al economista Raúl Vera Bogado para dirigir el Banco Central de Paraguay, en reemplazo de Carlos Carvallo, quien renunció el martes, coincidiendo con la intervención de Ueno. El mandatario también designó a Pedro Acosta y Edsel González para completar el directorio de cinco integrantes de la autoridad monetaria. Los tres nombramientos deberán ser ratificados por el Senado.
La crisis representa una importante prueba política para Peña y el gobernante Partido Colorado, que controla ambas cámaras del Congreso. El mandatario había desestimado reiteradamente las preocupaciones sobre Ueno durante los últimos meses, criticando la cobertura mediática que, según él, buscaba generar temor entre la población. Legisladores de la oposición han pedido su destitución.
Las dudas sobre la entidad se intensificaron en septiembre, cuando el periódico ABC comenzó a publicar documentos del Banco Central que advertían sobre préstamos otorgados a empresas vinculadas al Grupo Vázquez. La autoridad monetaria abrió una investigación administrativa y posteriormente detectó deficiencias de solvencia que desembocaron en la intervención.
Ueno, el sexto mayor banco paraguayo por depósitos, acumulaba unos US$ 2.800 millones en captaciones, incluidos aproximadamente US$ 355 millones del organismo de seguridad social IPS. Los depósitos gubernamentales habían aumentado desde la llegada de Peña al poder en 2023, hasta representar cerca del 29% del total a fines de junio.
El Banco Central anunció que Ueno será liquidado y su cartera de préstamos subastada a otras entidades financieras. Asimismo, solicitó a los tribunales congelar los activos de las empresas del Grupo Vázquez para aumentar los recursos disponibles para pagar a los acreedores. La autoridad estima que el 98% de los depositantes recuperará su dinero, aunque los tenedores de bonos no están cubiertos por el fondo de garantía.
“El sistema financiero es sólido y cuenta con instituciones y salvaguardias”, aseguró Peña en un video publicado en redes sociales. “Los responsables de las irregularidades deben responder ante la justicia, y de hecho ya lo están haciendo”.